
Los filtros de aire tienen varios talentos: garantizan la pureza del aire de admisión, evitan el desgaste de los componentes de motor y aseguran una óptima mezcla de combustión; con el correspondiente equipamiento incluso pueden extinguir incendios.
ENSAYO: PAPEL DE FILTRO NORMAL FRENTE AL PAPEL DE FILTRO IGNÍFUGO
Con un ventilador se simula el flujo de aire que entra en el compartimiento del motor cuando el vehículo está en marcha. A continuación se intenta inflamar el filtro instalado en la carcasa abierta acercándolo una llama.
Papel no ignífugo:
| El filtro se inflamó con una llama abierta: la llama se extiende rápidamente (a continuación se interrumpió el ensayo y se extinguió el incendio de forma manual).
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 | Aquí se ve claramente que la llama penetra hacia el lado limpio del conducto de admisión (motor) con todas las consecuencias que ello implica. |
Papel ignífugo:

| Se intenta inflamar el papel con una llama abierta. |
 | Pero en este caso el fuego se extingue tras pocos segundos. |
Uno de los principales requisitos para conseguir un rendimiento óptimo del motor con un elevado par, bajo consumo de combustible y minimizar las emisiones nocivas es la limpieza del aire de admisión. Esta a su vez depende en gran medida del filtro de aire, que debe impedir que entre polvo, hollín y productos de desgaste en el sistema de admisión.
CÓMO ESTÁ FABRICADO UN BUEN FILTRO DE AIRE
El principal parámetro de la calidad es el grado de separación del filtro. Este parámetro se expresa en un valor porcentual e indica la fracción de partículas del aire aspirado que queda retenida en el filtro. Los filtros de aire MAHLE y Knecht alcanzan un grado de separación de hasta 99,9 %. Esto quiere decir que retienen prácticamente todo aquello que pueda afectar el funcionamiento y la vida útil del motor, de modo que aseguran las condiciones para alcanzar la máxima durabilidad del motor, aun en condiciones de temperatura extremas o bajo influencias químicas.
PELIGRO DE INCENDIO AL TIRAR COLILLAS DE CIGARRILLOS
Los filtros de aire no solo están expuestos al polvo, hollín, calor, frío y diversos agentes químicos durante el funcionamiento, sino que también acechan otros riesgos, como su ignición debido a la extendida mala costumbre de algunos conductores de tirar la colilla del cigarrillo encendida durante el viaje a través de la ventana abierta. Si la ceniza ardiente a 500 ºC penetra en el sistema de aspiración del vehículo que viene detrás, podrá quemarse el filtro de aire con el consecuente incendio del compartimiento del motor. El caso más famoso es la catástrofe ocurrida en 1999 en el túnel del Mont Blanc, cuando se incendió un camión, tal como se pudo demostrar más tarde, porque alguien había tirado una colilla encendida.
No obstante, en la mayoría de los incendios del compartimiento del motor se trata de incendios parciales que no se reconocen como tales en el momento de su ocurrencia, tal como lo revela una encuesta realizada en talleres. Por norma general se funden la mayoría de las piezas de plástico de los conductos de admisión. Si al día siguiente el vehículo no arranca, con sólo al abrir el capó se sabrá que ha ocurrido un incendio.
POR MÁS SEGURIDAD EN EL TRÁFICO: EL MODELO IGNÍFUGO
Los fabricantes han desarrollado diseños constructivos para evitar incendios en el compartimiento del motor. Para ello se instalan rejillas delante de la boca de aspiración o se prevé una disposición especial del conducto de admisión. Otra posibilidad de prevención consiste en utilizar elementos de filtro de aire con propiedades ignífugas, como los que ha desarrollado MAHLE en estrecha colaboración con los fabricantes de automóviles y productores de papel. Ya se han previsto elementos de filtro ignífugos de este tipo en los pliegos de especificaciones de los fabricantes de automóviles para las próximas generaciones de vehículos.
TRIPLE SEGURIDAD
Para conferir las características ignífugas se impregna el papel de filtro de celulosa con una resina especial. En los elementos de filtro con propiedades ignífugas la proporción de resinas oscila entre 25 y 30 % (en un papel de filtro normal sólo es de 15 a 20 %). Si bien el papel así tratado puede inflamarse, se apaga rápidamente. Este efecto se debe a cuatro fenómenos:
- El nitrógeno (N2) liberado actúa como gas inerte y ahoga la llama.
- El agua liberada rebaja la temperatura a un valor por debajo del punto de ignición.
- Los ácidos liberados oxidan las fibras de celulosa, de modo que estas ya no pueden arder.